Winston Smith no muere a finales de 1984. Y es exactamente por eso que el final del libro de George Orwell es más inquietante que cualquier ejecución. Es capturado, torturado y luego reprogramado. Lo que sale de la celda ya no es la misma persona que entró en ella.
Cierra los ojos por un momento e imagina el escenario: crees, con total certeza, que 2 más 2 es igual a 4. Alguien te dice que es 5. No lo crees. Entonces serás torturado hasta que lo creas. No hasta que pretendas creer. Hasta que realmente creas.
Lo que O'Brien realmente quiere
El torturador de Winston, O'Brien, no busca una confesión. La confesión es fácil de arrebatar a cualquier cuerpo que sufra suficiente dolor. Lo que quiere es más radical: que Winston crea. En sus propias palabras, dichas a Winston durante la reeducación:
No destruimos al enemigo sólo para matarlo, lo cambiamos, lo poseemos.
Es esta frase la que separa 1984 de cualquier historia ordinaria de opresión. El totalitarismo del libro no se contenta con controlar el comportamiento. Necesita dominar el pensamiento y el alma. Winston sólo se considera curado cuando, bajo tortura y adoctrinamiento, comienza a amar genuinamente a Gran Hermano. Es la anulación completa del yo.
La entrega de Julia
En el momento de máxima desesperación, ante su mayor miedo personal, Winston entrega a Julia, la mujer que amaba, pidiendo que el castigo recaiga sobre ella y no sobre él. Es el momento en el que la resistencia que venía manteniendo se derrumba por completo. No es un defecto de carácter aislado. Es el punto exacto para el que se diseñó todo el sistema: encontrar lo que cada persona más teme perder y utilizarlo como palanca final.
La pregunta que queda no es si Winston debería haber resistido más. Se trata de si alguien, colocado allí, resistiría de otra manera. ¿Qué pasa si todos tenemos la habitación 101 esperando para rompernos?
La habitación 101 de hoy
En Oceanía, la habitación 101 contenía, en el caso de Winston, una jaula con ratas hambrientas. Hoy no necesita ratas. Está el miedo a ser cancelado, el miedo a ser despedido, el miedo a ser excluido del propio grupo de amigos. El Partido de 1984 hizo que la gente se temiera entre sí, hasta el punto de que los niños denunciaban a sus propios padres, no porque los obligaran, sino porque realmente creían que era lo correcto.
El paralelo no requiere exageración. Una palabra fuera del consenso puede costarle el trabajo. Una opinión impopular puede aislar a alguien de su propio círculo. Y, como Winston, muchas personas terminan cediendo, porque a veces amar lo que oprime parece más fácil que resistirlo.
El sistema gana cuando amas la derrota
Lo más aterrador del final de 1984 no es que Winston fuera derrotado. Es sólo que aprendió a amar su propia derrota. La muerte, para quienes viven bajo tal régimen, sería una liberación. Lo que el Partido le ofrece a Winston es peor: una vida, moldeada desde dentro, en la que su propia mente ya no reconoce lo que ha perdido.
La pregunta que dejó Orwell no ha envejecido. ¿Hasta dónde resistirías antes de amar lo que odias? Y si llegara el caso, ¿lo notarías?
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Ver lecturas recomendadasPreguntas frecuentes
¿Qué le sucede a Winston Smith a finales de 1984?
Winston es capturado, torturado y reeducado hasta que declara su amor al Gran Hermano. No finge obediencia: su espíritu se moldea hasta que la sumisión se vuelve genuina. Orwell muestra que el objetivo del Partido nunca fue matar a Winston, sino transformarlo desde dentro.
¿Qué quiere decir O''Brien con "lo cambiamos, lo poseemos"?
O'Brien le explica a Winston que el Partido no destruye al enemigo sólo para matarlo, sino que lo cambia, lo posee. La frase resume el proyecto central del totalitarismo de 1984: la obediencia externa no es suficiente, es necesario conquistar la creencia interna, de modo que la víctima ya no pueda ni siquiera imaginarse resistiendo.
¿Qué es la habitación 101 en 1984?
Es la sala del Ministerio del Amor donde cada preso se enfrenta a su mayor miedo personal, instrumento supremo de reeducación. En el caso de Winston, es una jaula con ratas hambrientas. Es en este punto que entrega a Julia, pidiéndole que la tortura caiga sobre ella, y es entonces cuando la resistencia de Winston se rompe por completo.
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Clase fuente (YouTube): 1984, de George Orwell (NousCast)