¿Por qué dedicar tiempo a estudiar la historia de una institución de dos mil años de antigüedad, en un mundo que avanza y rara vez mira hacia atrás? La respuesta corta es esta: porque ya vives dentro de esta historia, sin siquiera saberlo, y comprenderla es comprenderte a ti mismo.
No se trata de nostalgia o devoción. Esto es alfabetización cultural. Hay toda una herencia de ideas, instituciones y formas que heredamos sin darnos cuenta, y que sólo tienen sentido a la luz de esta historia.
Occidente nació, en gran parte, aquí
Las universidades surgieron de la Iglesia. Los primeros hospitales también. La música polifónica, la pintura renacentista, la estructura del derecho, la noción de que cada persona tiene una dignidad inviolable, todo esto se gestó o maduró dentro de esta historia del siglo XX. Ignorarlo es como caminar por una ciudad sin saber quién construyó las calles.
Por eso el estudio es de interés para creyentes y no creyentes. No es necesario aceptar una fe para reconocer un hecho histórico de enormes proporciones, con sus luces y sombras.
El antídoto contra el anacronismo
Vivimos rodeados de versiones reducidas del pasado. Juzgamos siglos enteros con el gobernante del presente, condenamos sin contexto y repetimos clichés como si fueran conclusiones. Los historiadores tienen un nombre para este error: anacronismo.
Estudiar la Historia de la Iglesia es el antídoto. Vuelve el contexto, muestra las decisiones reales de hombres reales y rompe la caricatura. Una prueba rápida revela el tamaño de la brecha: ¿puedes nombrar tres personajes específicos de las Cruzadas, no el evento, sino las personas? Quien se queda ahí atrapado no tiene un problema de inteligencia, sino un problema narrativo. Nadie contó toda la historia en orden.
Quien no sabe de dónde viene juzga el pasado por su apariencia y el presente a medias.
¿Qué obtienes?
Cualquiera que estudie esta historia obtendrá tres cosas raras. Repertorio, porque se empieza a reconocer los referentes que estructuran la cultura occidental. Discernimiento, porque cambia opinión apresurada por comprensión. Y profundidad, porque entiende que el mundo actual es el capítulo más reciente de una larga historia, no el punto de partida.
Cómo convertir esto en un estudio
El deseo de comprender requiere un método. El recorrido más completo es la colección Historia de la Iglesia de Cristo, de Daniel Rops, diez volúmenes desde el Imperio Romano hasta el siglo XX. Para evitar recorrer en solitario una obra tan extensa, se realiza una lectura guiada, capítulo a capítulo, con el contexto histórico, filosófico y teológico que transforma la lectura en comprensión.
Estudo aprofundado
Curso História da Igreja, com o Prof. Dr. Rodrigo Bitencourt
Leitura aprofundada da obra de Daniel Rops, a história da Igreja contada com rigor e narrativa, do Império Romano ao Vaticano II.
Conhecer o curso de História da IgrejaPreguntas frecuentes
¿Estudiar Historia de la Iglesia es sólo para personas religiosas?
No. Es para cualquiera que quiera entender a Occidente. En esta historia nacieron o maduraron las universidades, los hospitales, el derecho, el arte y la idea misma de persona. Los creyentes y los no creyentes tienen algo que aprender.
¿Cuál es el punto de estudiar esto hoy?
Cambiar opiniones apresuradas por comprensión. Quienes conocen la historia juzgan menos por clichés, comprenden las raíces del presente y adquieren un repertorio cultural que pocos tienen.
¿Necesito formación previa?
No. Simplemente empieza en el orden correcto, desde el principio, con una buena guía. Se incorporan filosofía y teología según lo requiera el contexto.
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