Un hombre desnudo, de perfil, sentado frente a una cueva oscura, responde con calma a una criatura apenas visible en las sombras. Es el momento más famoso de Edipo y la Esfinge, de Jean-Auguste-Dominique Ingres, y es también un retrato perfecto de la confianza que precede a la caída.
La escena y el enigma
El cuadro capta el momento en el que Edipo, todavía un viajero desconocido, llega a las puertas de Tebas y se encuentra con la Esfinge, el monstruo que bloqueaba el camino hacia la ciudad, proponiendo un acertijo a cada viajero y devorando a quien se equivocara en la respuesta. Ingres pinta a Edipo de perfil, con su cuerpo desnudo e iluminado en primer plano, la Esfinge retrocede y casi se disuelve en la oscuridad de la cueva al fondo. El contraste de la luz es la idea central del cuadro: la razón humana, expuesta y serena, frente al misterio que se esconde en la sombra.
Una obra iniciada en Roma
Ingres inició esta composición en 1808, mientras vivía en Roma como pensionado de la Academia Francesa. La obra fue revivida y ampliada en los años siguientes, hasta llegar a la versión de gran formato que hoy se encuentra en el Louvre, en París, una de las imágenes más reproducidas del neoclasicismo francés.
El hombre que responde a todo y no se conoce a sí mismo
Lo que hace que la escena sea inolvidable no es el enigma que resuelve Edipo, sino lo que todavía ignora sobre sí mismo. Descifra la pregunta de la Esfinge con serenidad racional, pero no sabe, en ese momento, quién es su padre, ni quién es su madre, ni el destino que ya está sellado frente a él. Ingres pinta la cima de la inteligencia humana en el momento en que está más ciega ante lo que importa.
El eco en el Edipo cristiano
Es esta misma imagen que utiliza la tradición del canal para abrir la comparación entre Edipo y Gregorius, el protagonista de El Elegido, de Thomas Mann: dos hombres que descubren, demasiado tarde, la verdad sobre sus propios orígenes. Mientras que Edipo, descifrador de acertijos, termina cegado por la verdad que no vio venir, Gregorius afronta el mismo descubrimiento de otra manera. El cuadro de Ingres es la imagen exacta del momento previo a la caída: el hombre que sabe responder a todo, menos a la pregunta sobre sí mismo.
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Ver lecturas recomendadasPreguntas frecuentes
¿Qué representa el cuadro de Ingres Edipo y la Esfinge?
Representa el momento en el que Edipo, un viajero desnudo y de perfil, responde al enigma propuesto por la Esfinge, una criatura que aparece escondida en las sombras de una cueva. Es el momento en el que Edipo demuestra su inteligencia y libera a Tebas del monstruo, sin saber todavía quién es él mismo.
¿Cuándo pintó Ingres a Edipo y la Esfinge?
Ingres inició la composición en 1808, período en el que vivía en Roma como pensionado de la Academia Francesa. La obra fue reelaborada a lo largo de los años siguientes hasta llegar a la versión que hoy se conserva en el Louvre, en París.
¿Por qué Edipo aparece desnudo y de espaldas al espectador en el cuadro?
La desnudez y la postura serena, casi indiferente al peligro, enfatizan la confianza racional del héroe: enfrenta el enigma con el cuerpo expuesto y la mente concentrada, sin corazas ni vacilaciones, como un hombre que confía enteramente en su propia capacidad de respuesta.
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Clase de fuente: O Eleito, de Thomas Mann