La actitud filosófica es la disposición de quien no cierra las cuestiones antes de tiempo. No se trata de dominar un campo, se trata de dominar el arte de seguir aprendiendo frente a la realidad.
las tres dimensiones
La actitud filosófica tiene tres lados que funcionan como un triángulo: quita uno y el conjunto se derrumba.
La primera es la curiosidad: no la curiosidad trivial del chisme, sino la voluntad de mirar lo que todos miran y preguntar lo que nadie pregunta. eso es lo que John Dewey lo llamó pensamiento reflexivo, en contraposición al pensamiento rutinario que aplica soluciones ya preparadas a problemas familiares.
El segundo es cuestionar, el arte de hacer buenas preguntas. Hay preguntas cuyo valor no reside en la respuesta que producen, sino en el territorio que abren. Sócrates pasó su vida haciendo preguntas porque sabía que una buena pregunta aporta más a la inteligencia que una buena respuesta.
El tercero es la búsqueda de la verdad. La curiosidad y el cuestionamiento tienen una dirección, y esa dirección tiene un nombre. Esto es lo que impide que la actitud filosófica se disuelva en puro escepticismo o relativismo: el filósofo se pregunta por qué cree que hay algo que encontrar.
El enemigo: la respuesta prematura
Lo contrario de la actitud filosófica no es la ignorancia, que pueda remediarse. Es la respuesta prematura, la certeza que se establece antes de que el pensamiento haya funcionado. Se presenta en tres formas: dogmatismo ingenuo, que acepta lo recibido sin examen; el escepticismo perezoso, que deja de buscar antes de haber buscado; y el conformismo cultural, la burbuja que confunde el eco con la realidad.
Sócrates tenía un nombre para esto: doxa, la opinión infundada vestida de conocimiento. Y el mayor obstáculo para el conocimiento no es la ignorancia, es la ignorancia que no sabe que es ignorancia.
No es una etapa, es una forma de vivir.
La actitud filosófica no se guarda en los apuntes del curso. Es una forma de existir que cambia la forma de leer, hablar, decidir y creer. El cristiano que piensa filosóficamente no duda de la fe: la toma demasiado en serio para contentarse con respuestas que no sobreviven al examen.
Ésta es la primera actitud de cualquiera que quiera leer los clásicos sin leer en la oscuridad. Nació de una clase en nuestro Formación en Filosofía y Teología.
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Ver lecturas recomendadasPreguntas frecuentes
¿Cuál es la actitud filosófica?
Es una disposición hacia la realidad compuesta por tres dimensiones: curiosidad (no aceptar lo familiar como obvio), cuestionamiento (hacer buenas preguntas) y búsqueda de la verdad. No es una técnica, es una forma de vivir.
¿Cuál es el enemigo de la actitud filosófica?
La respuesta prematura: la certeza que se establece antes de que el pensamiento haya hecho su trabajo. Aparece como dogmatismo ingenuo, escepticismo perezoso y conformismo cultural.
¿Por qué la pregunta es más importante que la respuesta?
Porque la pregunta abre territorio y reorganiza la manera de ver el mundo, mientras que la respuesta la cierra. Quien pierde la capacidad de preguntar, pierde también la capacidad de encontrar.
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