Antes de que Cervantes publicara su segunda parte, un impostor publicó la suya. El nombre de la portada era un seudónimo: Alonso Fernández de Avellaneda.
El apócrifo de 1614
Un año antes de que Cervantes terminara su Libro Segundo, apareció una secuela no autorizada de Don Quijote. Utilizó los personajes sin permiso, sin el cuidado literario del original y, en opinión de Cervantes, con mala fe.
La respuesta de Cervantes
En lugar de ignorarlo, Cervantes convirtió la ofensa en literatura: incluyó la existencia del libro falso en su propia narrativa. Su Don Quijote sabe que existe una versión apócrifa de sí mismo y la rechaza, incluso cambiando de ruta para no cruzarse con ella.
El misterio que quedó
Avellaneda es un seudónimo y nunca se ha confirmado la verdadera identidad del autor. La paradoja es que la provocación aceleró y enriqueció la segunda parte: sin el impostor, tal vez no tendríamos el libro tal como lo conocemos.
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Ver lecturas recomendadasPreguntas frecuentes
¿Quién fue Avellaneda?
Fue autor, bajo seudónimo, de una falsa continuación del Quijote publicada en 1614. Nunca ha sido confirmada la verdadera identidad detrás del nombre de Alonso Fernández de Avellaneda.
¿Qué es el Quijote apócrifo?
Se trata de la segunda parte no autorizada, escrita por Avellaneda, quien utilizó los personajes de Cervantes sin permiso antes de que el propio Cervantes publicara su secuela.
¿Cómo reaccionó Cervantes ante el falso Quijote?
Incluyó el libro apócrifo en su trama: su Don Quijote se da cuenta de la versión falsa y la rechaza, transformando la disputa literaria en material para la novela.
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Clase fuente (YouTube): Dom Quixote, Parte Dois (NousCast)