El descenso de Macbeth a los infiernos y la Divina Comedia de Dante

Trescientos años antes de Shakespeare, Dante ya había cartografiado el territorio al que desciende Macbeth. Y el detalle que lo cambia todo es este: en el fondo del Infierno no hay fuego. Hay hielo.

El fondo del infierno está frío

Generalmente imaginamos el infierno como llamas. Pero, en la Divina Comedia, Dante reserva el nivel más profundo, por debajo de todo fuego, para el hielo. Allí no hay asesinos apasionados ni violentos. Hay traidores. La traición es, para Dante, el pecado más frío: la negación deliberada del amor y del vínculo, el abuso de confianza que sustenta toda relación humana. Quien mata el calor se merece el frío absoluto.

Las tres traiciones de Macbeth

El último círculo dantesco se divide entre quienes traicionan a familiares, patria, invitados y benefactores. Y aquí está el punto: al asesinar al rey Duncan, Macbeth comete varias de estas traiciones a la vez. Duncan era su pariente (primo), su señor (el rey al que debía lealtad) y su invitado (dormía bajo el techo de Macbeth, quien en la Escocia medieval debía a su huésped protección sagrada). Matar a un rey dormido en su propia casa es profanar tres vínculos a la vez.

El hielo de Dante es el fin de Macbeth: un hombre congelado, sin amigos, sin amor, sin miedo, sin nada.

El congelamiento del alma

Shakespeare no cita a Dante, pero llega al mismo lugar. Al final, Macbeth describe la vida misma como vacía, "sonido y furia, que no significan nada". Perdió a su esposa, a sus aliados, a su sueño, a su significado. Ni siquiera siente miedo. Es exactamente la imagen del hielo: la anestesia total de alguien que traicionó a alguien que confiaba en él. La caída no es sólo política, es metafísica.

¿Por qué leerlos a ambos juntos?

Macbeth y la Divina Comedia se iluminan mutuamente. Dante da el mapa moral, la geografía del pecado; Shakespeare presenta el caso de estudio, el alma interior. Leer uno a la luz del otro muestra que la traición no necesita demonios externos para castigarla: se congela por dentro, y el castillo de hielo que queda es la propia conciencia.

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Macbeth, de William Shakespeare, en vídeo

La caída de Macbeth y el paralelo con Dante, en el análisis completo de la obra en el canal Nous.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué Dante pone a los traidores en hielo en lugar de fuego?

En el infierno de Dante, el fondo no es fuego, es hielo. La traición es el pecado más frío, la negación del amor y del vínculo, por eso recibe el castigo de una ausencia total de calidez. En el último círculo se encuentran los traidores a familiares, patrias, invitados y benefactores.

¿Qué traiciones comete Macbeth?

Macbeth comete las tres cosas a la vez cuando mata al rey Duncan: traiciona a un pariente (era primo del rey), traiciona a su huésped (Duncan dormía bajo su techo) y traiciona a su señor (Duncan era su rey). Es la tríada que Dante reserva para el fondo del infierno.

¿El final de Macbeth te recuerda al infierno de Dante?

Sí. Macbeth acaba como un hombre congelado: sin amor, sin amigos, sin miedo, sin nada. Es la imagen de Dante del hielo aplicada a un alma que traicionó a quienes confiaban en ella.

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