Imagínate perder todo lo que da forma a tu identidad, tu nombre, tu profesión, tus posesiones, tus afectos, y convertirte en un frío número en el historial de un prisionero. ¿Qué queda de vuestra humanidad cuando sólo quedan el frío, el hambre y el miedo? Fue esta pregunta la que un hombre respondió con su propia vida, en el lugar más inhumano que ha producido el siglo XX.
¿Quién fue Viktor Frankl?
Viktor Frankl nació en Viena en 1905 y murió en 1997. Neurólogo y psiquiatra, sobrevivió a cuatro campos de concentración nazis, incluido Auschwitz, donde recibió el número 119.104. Creció en la Viena de principios del siglo XX, ciudad que al mismo tiempo generó uno de los mayores florecimientos intelectuales de la historia (Freud, Adler, Schnitzler, Mahler, Wittgenstein) e incubó uno de sus mayores horrores, el nazismo. De este suelo fértil y peligroso nació la pregunta que guiaría toda la vida de Frankl: si los seres humanos somos capaces de producir a Mozart y también Auschwitz, ¿qué somos después de todo?
Placer, poder o significado
Antes de Frankl, Viena ya tenía dos famosas respuestas a lo que mueve al ser humano. Freud decía que el hombre busca el placer, impulsado por instintos y deseos inconscientes. Adler decía que el hombre busca el poder, en una lucha constante por superar la inferioridad. Frankl no estaba de acuerdo con ambos: "la voluntad de significado es la motivación más profunda del ser humano". Ni placer ni poder, el verdadero motor del alma es el sentido, y es este sentido el que sobrevive incluso cuando todo lo demás es destruido.
El campo de concentración como laboratorio del espíritu
En el campo, Frankl observó que aquellos prisioneros que tenían una razón por la cual vivir sobrevivían mejor, en el interior, y no aquellos que eran físicamente más fuertes. Describe el campo como un "alta mar sin costas", una existencia reducida a la esencia de la vida, donde sólo queda lo esencial: la elección de la propia actitud ante el sufrimiento. De esta observación práctica surgió las tres fases psicológicas que identificó en los presos, desde el shock inicial hasta la reacción de quienes finalmente son liberados.
Logoterapia
Después de la guerra, Frankl no regresó al mundo como víctima, sino como fundador de una nueva psicoterapia, logoterapia, “terapia de los sentidos”. El hallazgo central es este: el significado no es algo que uno inventa por sí solo, es algo que uno descubre, siempre mirando hacia fuera de uno mismo, en un trabajo a realizar, en el amor por una persona específica, o en la actitud con la que se lleva un sufrimiento que no se puede evitar. "Quien tiene un por qué vivir puede soportar casi cualquier cómo", repite retomando una frase de Nietzsche. Esto no es un optimismo ingenuo, es un descubrimiento clínico, probado en el límite más extremo del dolor humano.
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Ver lecturas recomendadasPreguntas frecuentes
¿De qué trata el libro En busca de sentido?
Es el relato de Viktor Frankl de los años que estuvo encarcelado en los campos de concentración nazis, incluido Auschwitz, y la teoría que construyó a partir de esta experiencia, la logoterapia: el descubrimiento de que quienes tienen un por qué vivir pueden soportar casi cualquier cómo.
¿Quién fue Víktor Frankl?
Neurólogo y psiquiatra vienés (1905, 1997), sobrevivió a cuatro campos de concentración nazis siendo prisionero 119.104. Creó la logoterapia, la "terapia del significado", la tercera escuela de psicoterapia en Viena después del psicoanálisis de Freud y la psicología individual de Adler.
¿Qué es la logoterapia?
Es la psicoterapia creada por Frankl a partir de la palabra griega logos, que significa. A diferencia de Freud (el hombre busca placer) y Adler (el hombre busca poder), Frankl sostiene que el verdadero motor del alma humana es la búsqueda de significado.
Continuar: ¿Qué es la Logoterapia? · Freud, Adler y Frankl: ¿placer, poder o significado? · Las tres fases psicológicas en los campos de concentración
Clase en casa (Comunidad NousCast): Em Busca de Sentido, de Viktor Frankl