Cuando cesó la persecución, a principios del siglo IV, la Iglesia se encontró ante una tarea que tres siglos de catacumbas habían pospuesto: decir con precisión lo que creía. Por eso nacieron los concilios, y entender lo que sucedió en ellos es entender cómo el cristianismo adquirió su forma definitiva.
Un concilio es, en la práctica, una asamblea de obispos reunidos para decidir juntos. No se trata de un detalle burocrático: fue en estos encuentros donde las preguntas decisivas, sobre quién era Cristo, sobre la relación entre fe y razón, recibieron respuestas que seguirían siendo válidas durante siglos.
¿Por qué eran necesarios?
Una fe que se extiende por todo el Imperio, en diferentes lenguas y culturas, corre un riesgo: cada región la interpreta a su manera, hasta dejar de ser la misma fe. En el siglo IV esto casi sucedió. Un sacerdote de Alejandría, Arrio, comenzó a enseñar que Cristo no era plenamente Dios, sino una criatura. El asunto dividió al mundo cristiano.
No fue una discusión abstracta. Estaba en juego el núcleo del cristianismo. Y no había manera de resolver esto letra por letra: era necesario reunir a los obispos y decidir, juntos, lo que realmente crea la Iglesia.
Nicea y los primeros grandes concilios
El Concilio de Nicea, en el año 325, fue el primero de alcance universal. De ahí surgió la afirmación de que Cristo es "de la misma sustancia" que el Padre, y el núcleo del Credo que muchos cristianos todavía recitan hoy. Fue la respuesta al arrianismo.
Otros siguieron, cada uno enfrentado a una nueva pregunta:
- Constantinopla (381) completó el Credo y definió la doctrina del Espíritu Santo.
- Éfeso (431) afirmó la unidad de la persona de Cristo.
- Calcedonia (451) definió que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre, dos naturalezas en una sola persona.
En poco más de un siglo, la Iglesia fijó, en el lenguaje común, la esencia de lo que creía.
Los concilios no inventaron la fe; Le dieron palabras precisas para que no se perdiera.
El encuentro entre fe y razón
Hay un detalle que suele pasar desapercibido: para definir la fe con este rigor, la Iglesia necesitaba la filosofía. Los Padres Conciliares utilizaron conceptos griegos, "sustancia", "naturaleza", "persona", para decir exactamente lo que predicaban. Es el comienzo de un diálogo entre fe y razón que abarcaría toda la historia del pensamiento occidental.
Para seguir de cerca
Los consejos son un capítulo de una historia mucho más amplia. Para verlos en su conjunto, desde la Iglesia primitiva hasta la época moderna, la referencia es la colección Historia de la Iglesia de Cristo, de Daniel Rops. Para evitar recorrer en solitario una obra de diez volúmenes, se realiza una lectura guiada, capítulo a capítulo, con el contexto histórico, filosófico y teológico que da sentido a cada decisión.
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¿Qué es un concilio de la Iglesia?
Es una asamblea de obispos convocada para decidir, juntos, cuestiones de doctrina y disciplina. Los primeros concilios ecuménicos reunieron a obispos de todo el mundo cristiano de la época.
¿Cuál fue el primer concilio ecuménico?
El Concilio de Nicea, en el año 325, se reunió para responder a la crisis arriana. De él surgió el núcleo del Credo que la mayoría de los cristianos aún profesan.
¿Por qué eran necesarios los concilios?
Porque la fe necesitaba definirse con precisión frente a interpretaciones divergentes. Los concilios establecieron, en lenguaje común, lo que creía la Iglesia, impidiendo que cada región siguiera su propio camino.
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