Cuando Plutarco escribió al joven Nicandro, recién llegado a la edad adulta, el consejo no fue "ahora habla", ni "ahora impónte". Era todo lo contrario: aprender, primero, a escuchar. Y este orden, escuchar antes de hablar, no es un detalle de etiqueta. Es el argumento central del tratado Cómo escuchar.
La virtud sólo entra por el oído.
Plutarco parte de una observación sobre el cuerpo. Los ojos, cualquier brillo seduce, y lo que se ve no siempre forma carácter. La virtud, dice, sólo tiene una vía para acceder al alma, el oído. Por eso la escucha debe ser lo primero, es el único canal por el que realmente entra la formación. Quien empieza a hablar, sin haber escuchado lo suficiente, habla desde lo que ya tenía antes, no desde lo que podría haber aprendido.
El alma como campo, no como discurso prefabricado.
Hay una imagen en el tratado que explica por qué es importante el orden. Plutarco compara el alma con un campo. Un campo que no se cultiva no queda vacío, se llena de maleza. Si alguien empieza a hablar sin haber escuchado lo suficiente, habla desde la cizaña que ya ha crecido sola, el prejuicio, una opinión de oído, información a medias, y no desde lo que una escucha atenta habría sembrado allí.
Escuchar primero es, en este sentido, la cultivación misma. Hablar bien, entonces, es la cosecha. Invertir el orden es intentar cosechar un campo que nadie ha arado.
Cuidado del alma, no recopilación de datos
Y hay una razón aún más profunda para esta prioridad. Para Plutarco escuchar bien no sirve para acumular información, sirve para lo que los antiguos llamaban cura animi, el cuidado del alma. Quien escucha bien no sale sabiendo más, acaba siendo otra persona. Es un proceso de transformación que necesariamente debe venir antes de hablar, porque sólo después de haber sido transformado por una buena escucha alguien realmente tiene algo propio que decir.
Por eso el tratado termina con esta frase: "el principio de vivir consiste en escuchar bien". No "el principio de vivir consiste en hablar bien". El orden, para Plutarco, nunca fue incidental.
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Ver lecturas recomendadasPreguntas frecuentes
¿Por qué deberías escuchar antes de hablar?
Porque, según Plutarco, la virtud sólo llega al alma a través del oído, nunca a través de la propia palabra. Quienes hablan antes de aprender a escuchar repiten opiniones no examinadas. Una escucha bien entrenada es lo que le da al discurso algo que vale la pena decir después.
¿Cuál fue el consejo de Plutarco al joven Nicandro?
En el tratado Cómo escuchar, Plutarco no enseña a Nicandro a hablar bien ni a imponerse. Enseña, en primer lugar, a escuchar, porque toda formación humana, lapaideia, comienza con el oído, no con la palabra.
¿Qué es la cura animi de Plutarco?
Es el cuidado del alma lo que proporciona la buena escucha. Para Plutarco escuchar bien no es recoger información, es un ejercicio que transforma al oyente, la cura animi, el cuidado de uno mismo que precede a cualquier palabra propia valiosa.
Continuar: Cómo escuchar, de Plutarco · ¿Qué es lapaideia, la formación humana griega? · El diálogo de Platón Menón.
Clase fuente (YouTube): Como Ouvir, de Plutarco (NousCast)