El Elegido no nació en la cabeza de Thomas Mann. Nació en una colección medieval de cuentos latinos, la Gesta Romanorum, y pasó por al menos un poeta antes de llegar a manos del novelista alemán del siglo XX. Entender esta transmisión es entender por qué el libro tiene el tono exacto que tiene.
Un hallazgo dentro de otra investigación
Mann encontró la leyenda por casualidad. Estaba investigando otra novela, Doctor Faustus, cuando se topó, en un viejo libro de cuentos latinos, con la historia de un hombre nacido de un pecado gravísimo que acaba en el puesto más alto de la cristiandad. Reconoció allí algo que aún no sabía que estaba buscando.
La Gesta Romanorum
La Gesta Romanorum es una colección de narraciones morales en latín, recopiladas en la Edad Media, con historias que circulaban entre predicadores y copistas como material de ejemplo, cuentos que enseñaban alguna lección espiritual a través de la trama. Es en este tipo de texto, funcional, anónimo, hecho para perdurar, donde la semilla de Gregorius sobrevivió durante siglos hasta llegar a Mann.
Hartmann von Aue y el Gregorius del siglo XII
La versión más bella de la leyenda, sin embargo, no proviene directamente de la Gesta Romanorum, sino de un poeta alemán del siglo XII, Hartmann von Aue, quien la contó en verso bajo el sencillo título de Gregorius. Es esta versión medieval, más desarrollada y literaria, la que constituye la referencia más cercana a la novela de Mann.
Lo que Mann cambió: el narrador que juega con la fe
El cambio decisivo de Mann no está en la trama, que conserva casi en su totalidad, sino en el tono. Inventa un narrador, el espíritu mismo de la historia, que comenta lo que cuenta con una ligera ironía, casi una sonrisa. Pero se trata de una ironía tierna, no burlona: el narrador juega con la forma antigua de la leyenda y, al mismo tiempo, se toma enteramente en serio la gracia que anuncia. Es esta mezcla, la sonrisa y la fe en una misma frase, la que hace que el libro respire de una manera que ni la Gesta Romanorum ni Hartmann von Aue lograron.
Conocer esta cadena de transmisión, del texto latino anónimo al poeta medieval, del poeta al novelista del siglo XX, es entender El Elegido no como una invención aislada, sino como el eslabón más reciente de una historia que la tradición cristiana se empeñó en volver a contar durante ochocientos años.
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Ver lecturas recomendadasPreguntas frecuentes
¿De dónde viene la leyenda que utiliza Thomas Mann en El Elegido?
De una colección medieval de cuentos latinos llamada Gesta Romanorum. Thomas Mann se topó con la leyenda de Gregorius por casualidad, mientras investigaba otra novela, Doctor Faustus, y reconoció la historia que buscaba.
¿Quién fue Hartmann von Aue?
Poeta alemán del siglo XII, autor de la más bella y conocida versión de la leyenda de Gregorius, llamada simplemente Gregorius. Es esta versión medieval, en verso, la que sirve como base más cercana para la novela de Thomas Mann.
¿Qué cambió Thomas Mann al reescribir la leyenda de Gregorius?
Especialmente el tono. Mann inventa un narrador, el espíritu mismo de la historia, que juega con la antigua leyenda con una ligera pero tierna ironía, sin burlarse de la fe que la sustenta. Es esta mezcla entre sonrisa y fe en una misma frase la que marca el tono de El Elegido.
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Clase de origen: O Eleito, de Thomas Mann