Por qué Thomas Mann regresó a la Edad Media

Clase de origen: O Eleito, de Thomas Mann | O que fazer com a culpa que não tem mais jeito

En 1951, Thomas Mann publicó Der Erwählte, El Elegido. Es el mismo año que El guardián entre el centeno, dos años antes de Fahrenheit 451. Y la fecha importa: el mundo apenas había salido de la Segunda Guerra Mundial. Millones de muertos, una humanidad perdida, que ya no sabía qué creer. Y lo que decide hacer este hombre, el mayor novelista vivo en lengua alemana, es retroceder en el tiempo ochocientos años.

¿Qué hace un hombre cuando está perdido?

Mann podría haber escrito directamente sobre la guerra que acababa de vivir, el exilio, el horror reciente. Muchos escritores de la época hicieron precisamente eso. Eligió volver a una leyenda medieval sobre el pecado y la redención. No para escapar. Por brújula. Cuando el presente pierde el lenguaje para afrontar un problema, a veces es necesario encontrar ese lenguaje donde aún estaba intacto.

Lo que la Edad Media sabía y el siglo XX olvidó

La pregunta que recorre El Elegido, qué hacemos con nuestra propia culpa, era más urgente que nunca en 1951. Pero el vocabulario moderno para abordarla estaba agotado: la culpa colectiva de una guerra mundial no encajaba en las categorías disponibles. La Edad Media, época de fe estructurada, había construido durante siglos todo un mapa para esta cuestión: el pecado, la penitencia, la gracia, y Mann fue a buscarlo.

Una leyenda encontrada, no inventada

La historia de Gregorius no es invención de Mann. La encontró por casualidad mientras investigaba otra novela, Doctor Faustus, en un viejo libro de cuentos latinos. Reconoció allí la respuesta que buscaba y la reescribió con su propio tono, un narrador irónico que juega con la antigua leyenda, pero se toma en serio la fe.

No se trata del pasado, se trata del presente

Retroceder ochocientos años no fue, para Mann, un gesto nostálgico. Fue un gesto de precisión: buscar, en una época que supo responder a la culpa, la respuesta que su propio siglo había perdido. Es este movimiento, desde el presente herido hacia el pasado que aún tenía respuestas, el que explica por qué El Elegido sigue inquietando y consolando, más de setenta años después de haber sido escrito.

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Preguntas frecuentes

¿Cuándo escribió Thomas Mann El Elegido?

Der Erwählte, El Elegido, se publicó en 1951, el mismo año que El guardián entre el centeno y dos años antes de Fahrenheit 451. Europa apenas había salido de la Segunda Guerra Mundial, con millones de muertos y una humanidad sin saber en qué creer.

¿Por qué Thomas Mann eligió una leyenda medieval en lugar de escribir sobre la guerra?

Porque buscó, en un tiempo de fe, la respuesta a una pregunta que su siglo había olvidado cómo responder: ¿qué hacemos con nuestra propia culpa? No fue un gesto de escapar de la realidad, sino de buscar una brújula moral que la modernidad había perdido.

¿Qué le ofreció la Edad Media a Thomas Mann que el presente no le ofrecía?

Todo un vocabulario para abordar el pecado, la penitencia y la gracia, construido a lo largo de siglos de reflexión cristiana. El siglo XX, tras dos guerras mundiales, tenía el problema de la culpa a una escala monstruosa, pero ya no contaba con ese lenguaje a mano.

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