En el templo, la verdad vino de quienes sabían a quienes escuchaban. En la polis griega se empezó a decir en medio del ágora, entre iguales, y quien no estuviera de acuerdo respondía allí mismo. Este cambio de dirección, y no la simple ausencia de sacerdotes, es lo que explica por qué alguien empezó a preguntar.
Lo que faltaba en Egipto y Babilonia
En Egipto y Babilonia, el conocimiento sobre el mundo vivía dentro del templo, y el sacerdote era el guardián oficial de la respuesta. Esta ausencia de un guardián entre los griegos es real y es importante, pero es una condición negativa: explica por qué nadie prohibió la cuestión. No explica por qué alguien realmente preguntó. Sin un lugar para decir la respuesta frente a quienes no están de acuerdo, y sin una forma de que esa respuesta sea revisada por quienes no estaban allí, la ausencia de censura produce, como mucho, opiniones sueltas que coexisten sin fricciones, y eso es lo que sucedió en muchos lugares y durante muchos siglos sin que naciera nada nuevo.
La polis y el ágora
Lo que faltaba era un lugar: la polis (πόλις), la ciudad griega, y dentro de ella el ágora (ἀγορά), la plaza. No es un detalle pintoresco, es el cambio de domicilio de la verdad. En el templo, la palabra desciende del que sabe al que escucha, en una sola dirección, de arriba a abajo. En la plaza se dice en el medio, entre iguales, y el que no está de acuerdo responde ahí mismo, delante de todos.
Vernant: la palabra situada en el centro
El historiador Jean-Pierre Vernant, que dedicó gran parte de su vida a esta cuestión, llama a este cambio poner la palabra en el centro.
La verdad deja de ser un secreto revelado y se convierte en una propuesta expuesta.
La verdad deja de ser un secreto entregado por quienes tienen la autoridad para entregarlo, y pasa a ser una propuesta expuesta, sujeta al examen de cualquiera que esté presente en la plaza. Es esta exposición, no la falta de un sacerdote, lo que hace que surja la pregunta.
Por qué la ausencia de un guardián no es suficiente
Vale la pena insistir en el punto, porque tiende a pasar desapercibido: no tener a alguien que prohíba la pregunta es diferente a tener un lugar donde formularla. Un sacerdote ausente por sí solo no crea un lugar para el debate. La plaza griega, con su exigencia de que quienes hablan respondan a quienes no están de acuerdo, era ese lugar. La condición negativa, nadie a quien prohibir, y la condición positiva, un centro donde se prueba la palabra, necesitan de ambas, y es la segunda la que suele quedar fuera del informe.
Para profundizar más
Quien quiera seguir este argumento con el rigor de quien ha dedicado su vida a ello encontrará en "Los orígenes del pensamiento griego", de Jean-Pierre Vernant, la obra que sustenta gran parte de lo que resume este artículo: cómo la plaza y la vida política llegaron antes que la filosofía, y la hicieron posible.
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Ver lecturas recomendadasPreguntas frecuentes
¿Por qué la filosofía nació en la plaza y no en el templo?
Porque en el templo la verdad venía de los que sabían a los que escuchaban, en una sola dirección; en la plaza griega empezó a decirse en el medio, entre iguales, sujeto al examen de quien allí mismo discrepara. Este cambio de dirección, más que la falta de sacerdotes, es lo que abrió espacio a la cuestión filosófica.
¿La ausencia de sacerdotes explica por sí sola el nacimiento de la filosofía?
No. Es una condición negativa: explica por qué nadie prohibió la pregunta, no por qué alguien la hizo. También se necesitaba un lugar, el ágora, donde la palabra pudiera ser puesta a prueba frente a los demás, y no sólo conservada sin que nadie lo prohibiera.
¿Qué quiere decir Jean-Pierre Vernant con "poner la palabra en el centro"?
Vernant describe el cambio en el que la verdad deja de ser un secreto transmitido por una autoridad y se convierte en una propuesta expuesta en medio de la plaza, sujeta a cuestionamiento por cualquier ciudadano presente. Esta tesis la desarrolla en "Los orígenes del pensamiento griego".
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Clase fuente (YouTube): Por que a filosofia nasceu na Grécia, e não no Egito ou na Babilônia (NousCast)