Leer a los presocráticos directamente, sin preparación, tiende a frustrar: son fragmentos, no libros, citados siglos después por otros autores, sin el contexto que tenía el texto original. Hay tres puertas de enlace diferentes y el orden entre ellas es importante.
Primera puerta: el impacto del fragmento original
Para sentir lo que es leer, con tus propias manos, restos de hace dos mil seiscientos años, la puerta es el volumen dedicado a los presocráticos de la colección brasileña Os Pensadores. No es una edición extranjera de una sola obra, sino una antología en portugués que reúne lo poco que queda de estos filósofos, y tiene la ventaja de colocar al lector delante del texto en bruto, sin intermediación excesiva. Es la lectura más corta e inmediata de las tres, pero también es la que más expone al lector a una sensación de extrañeza: un fragmento por sí solo, sin contexto, puede leerse de maneras muy diferentes y, a veces, engañosas.
Segunda puerta: el estudio técnico y contextualizado
Para quienes quieran comprender lo que significó cada fragmento dentro del pensamiento del autor, y no correr el riesgo de proyectar un significado moderno donde no cabe, la referencia es "Los filósofos presocráticos", de Kirk, Raven y Schofield, reconocida internacionalmente como obra estándar sobre el período. El libro acerca el fragmento al contexto histórico, filológico y filosófico que lo sustenta, ese tipo de soporte que evita leer a Anaximandro como si fuera un físico moderno, o a Tales como si fuera sólo una curiosidad ingenua.
Tercera puerta: ¿Por qué leer esto?
Y hay una tercera puerta, que cambia el motivo por el que se leen las dos primeras: "¿Qué es la filosofía antigua?", de Pierre Hadot. El libro nos recuerda que, para los presocráticos y para los antiguos en general, filosofar nunca fue una acumulación de teorías sobre el mundo, sino una forma de vida, una práctica, un ejercicio. Leer a Hadot antes de los fragmentos cambia la pregunta que se hace al texto: no "¿qué creía que existía este filósofo?", sino "¿qué ejercicio de atención a lo real estaba practicando este filósofo cuando escribió esto?".
En qué orden enfrentar los fragmentos
No existe un orden obligatorio, pero hay uno que funciona bien para quienes empiezan desde cero: primero Hadot, para entender por qué vale la pena el esfuerzo; luego Kirk, Raven y Schofield, para obtener el mapa y el contexto; y sólo entonces el volumen de Os Pensadores, para volver a encontrar los mismos fragmentos ahora con los ojos preparados, sintiendo el shock sin perderse en él. Un texto de dos mil seiscientos años no se rinde al principio, ni necesita rendirse: la resistencia es parte del ejercicio.
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Ver lecturas recomendadasPreguntas frecuentes
¿Cuál es el mejor libro para empezar a leer a los presocráticos?
Depende del objetivo. Para sentir el impacto directo del fragmento original, el volumen dedicado a los presocráticos de la colección brasileña Os Pensadores. Para estudio técnico y contextualizado, "Los filósofos presocráticos", de Kirk, Raven y Schofield.
¿Por qué leer a Pierre Hadot antes o después de los fragmentos presocráticos?
Porque "¿Qué es la filosofía antigua?", de Pierre Hadot, nos recuerda que para estos hombres, filosofar nunca fue una acumulación de teorías, sino una forma de vivir. Este encuadre cambia la forma de leer los fragmentos: no como curiosidad histórica, sino como ejercicio.
¿Es difícil leer fragmentos de dos mil seiscientos años sin preparación?
Sí, y se espera que así sea. Los fragmentos nos llegaron sin contexto, citados por otros autores siglos después, por lo que el estudio sustentado (como el de Kirk, Raven y Schofield) evita las malas lecturas que el texto aislado, sin contexto, induce fácilmente.
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Clase de origen (Comunidad NousCast): Quem foram os Pré-Socráticos? O momento em que o mundo deixou de ser explicado por deuses