Sócrates ya había sido condenado a muerte cuando sus amigos fueron a la celda a decirle que la fuga estaba lista. Ese es el punto de partida del Critón, el breve diálogo de Platón sobre la noche en que Sócrates rechazó su propia salvación.
Qué es el diálogo
El Critón es uno de los textos más breves que escribió Platón sobre Sócrates: pocas páginas, una sola escena, dos personajes, sin público y sin discurso preparado. No es un juicio, es una conversación de madrugada, dentro de la prisión, entre un condenado y el amigo que viene a intentar salvarlo. El diálogo lleva el nombre de ese amigo, y es de él de quien sale la propuesta que Sócrates rechaza.
La fuga estaba lista
Después de la condena narrada en la Apología de Sócrates, todavía hubo tiempo. Sus amigos, entre ellos Critón, lo organizaron todo: reunieron el dinero, sobornaron a quien había que sobornar, y fueron a decirle a Sócrates que todo estaba listo. No faltaba nada, ni valor ni recursos: solo faltaba que él aceptara salir.
Sócrates no salió.
Se quedó para discutir, no para huir en silencio
Y no se negó de inmediato, como quien ya tenía la respuesta lista. Se quedó, y discutió con sus amigos, hasta el final, si huir sería justo. Es el mismo hábito que mantuvo toda su vida por la ciudad de Atenas: ante una pregunta que parece exigir solo valor o solo cautela, insiste en examinarla antes de actuar.
No es el silencio de quien ya decidió y solo espera el momento de anunciarlo, ni el gesto grandioso de quien quiere parecer valiente ante amigos que se despiden. Es el mismo procedimiento que usaba con cualquier interlocutor, en la plaza o en la prisión: preguntar antes de concluir, y no aceptar la propia posición sin examinarla primero, incluso cuando la pregunta en juego es la última que tendrá tiempo de responder.
El propio texto resume, en una sola frase, la vara con la que pesa la decisión:
«No debemos dar el máximo valor a vivir, sino a vivir bien.» (Platón, Critón; pasaje traducido de la edición portuguesa As Grandes Obras de Platão, Mimética, 2019, trad. de Carlos Alberto Nunes)
Vivir bien, aquí, no es sobrevivir a cualquier costo. Es sostener, en lo que se hace, el mismo razonamiento que sostuvo toda la vida. Por eso la fuga no se convierte, para él, en un asunto práctico, de riesgo y logística. Se convierte en un asunto de justicia: examinar si el propio acto de huir sería correcto, antes de preguntar si sería seguro.
La cicuta que cierra la coherencia
La conversación sigue hasta el final, sin que él decida en el calor de la oferta. Y la respuesta a la que llega es no: huir no sería justo.
Bebió la cicuta para no desmentir, en el último acto de su vida, lo único que había enseñado toda su vida. Pocos días antes, ante el tribunal, había dicho que una vida sin examen no vale la pena ser vivida. Si hubiera aceptado la fuga sin discutirla, esa frase habría muerto ahí mismo, desmentida por el propio hombre que la dijo.
Por qué vale la pena leer el texto entero
El Critón no es un texto sobre desobedecer u obedecer una ley, en el sentido abstracto de la pregunta. Es sobre lo que significa seguir siendo la misma persona cuando ya nadie está mirando, cuando los amigos ya han garantizado que nadie lo sabrá, y cuando mantenerse coherente cuesta la propia vida.
Son pocas páginas, y el Critón se lee de una sentada, justo después de la Apología de Sócrates. Juntos, los dos textos muestran no a un héroe de un solo día de valor, sino a un hombre coherente hasta la última conversación que tuvo.
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Ver lecturas recomendadasPreguntas frecuentes
¿De qué trata el diálogo Critón, de Platón?
Es un diálogo breve, ambientado en la prisión de Atenas, entre la condena de Sócrates y su ejecución. Su amigo Critón lo visita al amanecer para proponerle la fuga, ya pagada y acordada, y Sócrates discute con él si huir sería justo.
¿Por qué no huyó Sócrates, pudiendo hacerlo?
Porque discutió la pregunta con su amigo Critón hasta el final, y concluyó que huir no sería justo. Bebió la cicuta para no desmentir, en el último acto de su vida, lo único que había enseñado toda su vida.
¿Cuándo transcurre el Critón respecto a la Apología?
Después. La Apología narra el juicio y la condena; el Critón transcurre en la prisión, en los días siguientes, antes de la ejecución que describe el diálogo Fedón.
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Clase de origen: Sócrates e o conhece-te a ti mesmo: autoconhecimento, virtude e maiêutica