El Banquete, de Platón: resumen y cómo leerlo

Clase de origen: O Banquete, de Platão | O que é, de verdade, o amor platônico

El Banquete, de Platón, trata del amor, pero no del modo que promete el título. La escena es una cena, y casi todos los que están a la mesa elogian el amor sin decir qué es. Solo al final responde Sócrates, y la respuesta tiene una forma inesperada: no pronuncia un discurso, pregunta, y después cuenta lo que aprendió de una mujer. Este resumen sigue el libro en el orden en que sucede, y termina con un consejo práctico de lectura para quien quiera abrir el diálogo hoy.

La escena: una cena en Atenas, en el 416 a. C.

Un poeta trágico llamado Agatón acaba de ganar un concurso de tragedias en la ciudad. Eso fue en el 416 antes de Cristo. Reúne a los amigos en casa para celebrarlo, y la lista de invitados es gente que la lectora va a reconocer o aprenderá a reconocer: un médico, el comediógrafo Aristófanes, algunos jóvenes y, por supuesto, Sócrates.

Como todos habían bebido demasiado la víspera, acuerdan algo curioso. Esa noche nadie va a beber mucho. En cambio, cada uno pronunciará un discurso de elogio al amor. Fíjate, porque todo el diálogo gira en torno a esto: una sucesión de personas diciendo qué es el amor, y todas equivocándose, cada una a su manera.

Los discursos que suben, y que "fallan"

Los discursos no vienen en un orden cualquiera: van subiendo. Un invitado habla del amor como un dios antiguo. Otro separa el amor noble del amor vulgar (y es en ese discurso donde aparece una costumbre de aquella Atenas que hoy incomoda, uno de los motivos por los que mucha gente se traba al principio). El médico dice que el amor es lo que armoniza los opuestos del cuerpo y de la naturaleza.

Todos elogian, y nadie dice qué es el amor. En ese sentido "fallan": no por falta de talento, que sobra, sino porque describen el amor sin responder a la pregunta más simple. Y por eso, si estos primeros discursos parecen difíciles, conviene recordar que son peldaños. El propio libro los va a corregir.

A mitad de la noche llega el turno de Aristófanes, que cuenta la historia más famosa del Banquete: los primeros seres humanos eran completos, con cuatro brazos y cuatro piernas, y Zeus los partió por la mitad. Desde entonces, cada mitad pasa la vida buscando a la otra. Es una imagen hermosa del sentimiento de incompletud, y tiene un artículo propio aquí: el mito del alma gemela y la respuesta de Diotima. Fíjate solo, por ahora, en que el autor de la historia es un comediógrafo, y en que el anfitrión que viene después, Agatón, es el poeta trágico.

Sócrates: el amor es carencia

Cuando llega el turno de Sócrates, hace lo que siempre hace. En vez de pronunciar un discurso, pregunta, y pregunta justamente a Agatón, que acababa de hacer el discurso más bonito de la noche. ¿El amor es amor de algo o de nada? De algo, claro. ¿Y quien ama esa cosa la desea, teniéndola o no teniéndola? Agatón admite lo que parecía obvio y que nadie había dicho: deseamos lo que nos falta. Sócrates cierra el razonamiento así:

"¿No queda admitido entonces que aquello de lo que es carente y que no tiene es lo que ama?" (El Banquete, pasaje 200e)

La dimensión de esto es fácil de perder. Si el amor desea lo bello, es porque todavía no lo posee por completo. El amor no es lo bello: es la falta de lo bello moviéndose en dirección a él. Y aun quien ya tiene lo que ama sigue deseando algo, porque lo que le falta entonces es el tiempo, la garantía de que aquello no va a pasar. Conseguir, por tanto, no cierra el deseo. Es la pregunta que responde el libro, y que el artículo por qué conseguir lo que queremos no basta acompaña.

Diotima: la mujer que enseña a Sócrates

Aquí Sócrates hace algo poco común: dice que aprendió todo esto de una mujer, una sacerdotisa de Mantinea llamada Diotima, y pasa a contar la conversación que tuvo con ella cuando era joven. Diotima empieza desmontando la idea de que el amor sea un dios, porque los dioses no carecen de nada, y quien no carece de nada no desea. Tampoco el amor es un mortal cualquiera: es un intermediario, que vive en medio entre lo divino y lo humano, entre la ignorancia y el conocimiento.

Ella cuenta su origen como un mito. El amor es hijo de dos padres: la madre es Penía, la pobreza, y el padre es Poros, el recurso, el ingenio de quien siempre encuentra un camino. De la madre heredó la carencia; del padre, el olfato de cazador, que nunca deja de buscar. Por eso, como dice Diotima, "lo que consigue siempre se le escapa, de modo que el Amor ni se empobrece ni se enriquece" (pasaje 203e). El filósofo, para ella, es justamente eso: alguien que sabe lo bastante para saber lo que le falta.

De ahí surge el punto central del libro, que merece una lectura lenta. Lo que buscamos no es la mitad que nos completa: es el bien, y el bien para siempre. Como somos mortales, engendramos en lo bello, y dejamos algo que permanece después de nosotros, hijos, obras, poemas o virtudes que enseñan. Y el camino tiene forma de subida, del cuerpo bello al alma, a las ocupaciones y a las leyes, al conocimiento, hasta el propio Bello. Es la famosa escalera de Diotima, explicada peldaño por peldaño en La escalera del amor, y de ella nace la idea que siglos después se llamará amor platónico, tema de Qué es tener un amor platónico, según Platón.

Alcibíades: la escalera representada

Apenas termina Sócrates, entra en la casa un invitado que nadie esperaba: Alcibíades, el hombre más bello de Atenas y también el más ambicioso. Entra borracho, y en vez de elogiar el amor, elogia a Sócrates. Compara a su maestro con las estatuillas de sátiros que se vendían en Atenas, feas por fuera, pero llenas de imágenes de dioses por dentro. Después confiesa, delante de todos, que intentó seducir a Sócrates y fue rechazado.

La escena parece una interrupción, y es lo contrario: es la escalera de Diotima representada frente a la mesa. El hombre más deseado de Atenas sigue en el primer peldaño, y Sócrates se niega a quedarse ahí. El libro muestra en acción lo que Diotima expuso en teoría.

Cómo leer el Banquete

Un consejo de lectura: el Banquete es, sin duda, uno de los diálogos más accesibles para quien quiere empezar con los diálogos de Platón. Se puede leer tranquilamente en una o dos noches. Lo que suele trabar son los primeros discursos, y uno de ellos defiende una costumbre que incomoda. Si te traba, recuerda que son peldaños, y que el propio libro los corrige.

Dos sugerencias prácticas. Primera: si lo necesitas, salta directamente al discurso de Sócrates y después vuelve atrás. Segunda: lee despacio la parte en la que él cuenta que aprendió de Diotima, porque ahí es donde el libro se abre. Son pocas páginas, pero en ellas Platón dice lo fundamental. Si prefieres leer a Platón por temas, el camino más corto hasta aquí pasa por el Mundo de las Ideas, donde se ve lo que permanece y lo que pasa, y por la reminiscencia, donde conocer es de cierto modo reconocer. En el Banquete, la novedad es el camino hasta allí: en la primera subida era la razón la que subía, aquí es el deseo.

Las citas son traducción nuestra. Las indicaciones 200e y 203e siguen la paginación tradicional de Stephanus, usada en cualquier edición, y por eso sirven para localizar el pasaje en la edición que tengas a mano.

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Preguntas frecuentes

¿De qué trata el Banquete, de Platón?

Trata del amor. La escena es una cena en Atenas, en el 416 a. C., en la que cada invitado pronuncia un discurso de elogio al amor. Los discursos van subiendo, hasta que Sócrates dice lo que el amor es: deseo de lo que todavía no se tiene, que sube desde el cuerpo bello, pasando por el alma y el conocimiento, hasta el propio Bello. Él lo cuenta como una lección de una mujer, Diotima de Mantinea.

¿Cuánto tiempo lleva leer el Banquete?

Es uno de los diálogos más fáciles de Platón para quien está empezando, y se puede leer en una o dos noches. Lo que suele trabar son los primeros discursos. Si te traba, salta directamente al discurso de Sócrates y después vuelve atrás.

¿Quién habla en el Banquete, y en qué orden?

Los comensales hablan en elogio del amor: Fedro, Pausanias, el médico Erixímaco, Aristófanes y el anfitrión Agatón. Por último habla Sócrates, que relata la enseñanza de Diotima. Después de su discurso llega Alcibíades, borracho, y elogia a Sócrates en lugar de al amor.

¿Por dónde empezar a leer el Banquete?

Puedes empezar desde el principio, que es breve. Pero el corazón del libro está en el discurso de Sócrates, y la parte que merece una lectura lenta es aquella en la que él dice haber aprendido lo esencial de Diotima. Ahí es donde el libro se abre.

Continúa: Qué es tener un amor platónico, según Platón · El alma gemela, de Platón, y la respuesta de Diotima · La escalera del amor: lo que Diotima enseña a Sócrates · ¿Qué es el barroco?
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